CARENCIAS DE HIERRO, VITAMINAS D Y B12.

Los alimentos ricos en vitamina B12 son las vísceras como los riñones, el hígado y carnes en general, además de huevos y productos lácteos. De los pescados podemos destacar las sardinas, el atún, y las almejas.

Vitamina D – (calciferol): es esencial para favorecer la absorción de calcio y fósforo. Como se forma en la piel por la acción de los rayos ultravioleta, si se toma el sol de vez en cuando, no será necesario buscar un aporte extra en la dieta.

Los alimentos que contienen más vitamina D son las sardinas, los boquerones, el atún, el bonito, los quesos grasos, la margarina, los champiñones y los huevos. La cantidad diaria recomendada al día está entre los 5 y 10 microgramos.

Vitamina B12 – (cobalamina): es fundamental en la formación de glóbulos rojos y para el crecimiento corporal y regeneración de los tejidos. El déficit da lugar a ‘anemia perniciosa’ (palidez, cansancio, etc.), pero a diferencia de otras vitaminas hidrosolubles se acumula en el hígado, por lo que hay que estar periodos muy largos sin la vitamina B12 para que se produzcan insuficiencias.

Las fuentes de hierro son muy diversas
* La levadura de cerveza nos aporta el hierro, la vitamina B12 y el ácido fólico.
* Las algas marinas son las reinas del hierro y en especial las Dulse, Hiziki y Espirulina.
* Dentro de los cereales, la quinoa Real es el que mayor cantidad nos aporta.
* En el grupo de las legumbres, las judías rojas, garbanzos, la soja, lentejas, altramuces y guisantes.
* Entre los frutos secos y las semillas, los higos secos, las almendras, anacardos, coco, cacahuetes, y pipas de girasol.
* También la Remolacha y la Alfalfa germinada nos dan una buena dosis de Hierro.

      QUINOA: UN AUTÉNTICO SUPERALIMENTO

La quinoa -planta sagrada conocida como “cereal madre” en quechua- fue durante siglos el alimento básico de los incas hasta que la llegada de los españoles la llevó al ostracismo en beneficio de otros cultivos como el maíz o la patata. En realidad no es propiamente un cereal sino una planta de hojas anchas perteneciente a la misma familia que la remolacha, las espinacas y las acelgas de la que se aprovechan tanto las hojas -cocinadas o como verdura fresca- como sus semillas.Y tanto aquéllas como sus semillas contienen vitaminas, minerales, fitoquímicos, aminoácidos y ácidos grasos no saturados además de ser ricas en fibra. Con la impagable ventaja de que al no tener gluten puede ser ingerida incluso por los celiacos y los bebés en forma de papilla.

En 1975 un grupo de investigadores de la Academia de Ciencias de Estados Unidos afirmó que la quinoa es “uno de los mejores alimentos de origen vegetal para el consumo humano”. Y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que “posee el balance de proteínas y nutrientes más cercano a lo que sería el ideal de alimentación de un ser humano”. Todo lo cual llevó a la NASA a integrarla en la dieta de los astronautas, especialmente durante los vuelos de larga duración.
Hablamos de una planta que resiste bien el frío, la sequía y la altura y que, además, puede cultivarse hasta en suelos de escasa riqueza nutritiva; de hecho se cultiva incluso a 3.500 metros sobre el nivel del mar en lugares donde subsisten muy pocas especies vegetales.
¿Y están justificados tales elogios? Pues evidentemente sí ya que contiene todos los aminoácidos esenciales, cantidades importantes de vitaminas y minerales, interesantes fitoquímicos, fibra y grasas saludables. Con la ventaja de que no contiene gluten y puede ser consumida por los celiacos y los bebés en forma de papilla.

SEMILLAS SAGRADAS

La quinoa –cuyo denominación en Botánica es Chenopodium quinoa willd- era una de las plantas más veneradas por los antiguos pobladores del altiplano andino y formó parte de la alimentación diaria de los incas y de otras culturas precolombinas durante miles de años. De hecho era tal la importancia que se le daba que el propio emperador sembraba la quinoa utilizando herramientas de oro, sus semillas formaban parte de todos los rituales de culto al sol e, incluso, se depositaban en las tumbas junto a los muertos. Sin embargo los españoles prefirieron exportar a todo el mundo otros productos y la quinoa quedó olvidada en las cumbres andinas. Un error que en los últimos años han venido a remediar investigadores de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Chile y Argentina, principales países productores y consumidores de este alimento junto a Estados Unidos. Y así, poco a poco, este “trigo de los incas” –como lo llamaron los españoles- ha ido obteniendo el reconocimiento nutricional y medicinal que merece. Bueno, en realidad no es un cereal aunque esté considerado así. Pertenece a la misma familia botánica de las espinacas, la remolacha o las acelgas pero al tener sus semillas forma de diminuto grano -de unos 2 milímetros de diámetro- y ser la parte que más se consume es por lo que se le ha venido considerando un cereal más.
Hablemos pues de sus semillas. Lo habitual es que sean de color amarillo blanquecino aunque también pueden ser –depende de la especie- rosas, rojas, naranjas, púrpuras o negras-. Y están recubiertas por unas sustancias resinosas llamadas saponinas de sabor amargo que evitan que se las coman los pájaros y que además, al ser introducidas en agua, forman una solución jabonosa por lo que los incas utilizaban las cáscaras para asearse y lavar la ropa. Ambas razones hacen pues que se deban lavar bien los granos antes de consumirlos. Son asimismo comestibles los tallos y las hojas -o pencas- aunque en España es difícil encontrar éstas últimas a pesar de que en Iberoamérica se utilizan como una verdura más. Las semillas en cambio se adquieren sin mayor dificultad en los herbolarios -e, incluso, en algunas grandes superficies- y se preparan de la misma forma que el arroz por lo que pueden consumirse frías, calientes, germinadas, en ensalada, en sopa, como guarnición, para elaborar postres, etc. En cuanto a su sabor recuerda al del arroz integral aunque su textura es mucho más fina y agradable. Se trata de granos blandos y fácil digestión con un valor nutritivo -en términos generales- considerablemente mayor que el del arroz, el maíz, el trigo, la cebada, la avena y hasta algunas hortalizas.

          EXTRAORDINARIAMENTE NUTRITIVA

Las semillas de quinoa son ricas en vitaminas del grupo B -especialmente en B1(tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina) y B9(ácido fólico)- C y E pero más interesante aún resulta su composición mineral, especialmente si se la compara con el trigo, el arroz y el maíz. Y es que se trata de un alimento muy rico en calcio -contiene más del cuádruple que el maíz, casi el triple que el arroz y mucho más que el trigo- fácilmente absorbible por el organismo por lo que su ingesta ayuda a evitar la descalcificación y la osteoporosis)-, hierro -contiene el triple que el trigo y el quíntuple que el arroz (el maíz carece de este mineral)-, potasio -el doble que el trigo, el cuádruple que el maíz y ocho veces más que el arroz-, magnesio -en cantidades bastante superiores también al de los otros tres cereales-, fósforo -los niveles son parecidos a los del trigo pero muy superiores a los del arroz y, sobre todo, a los del maíz-, zinc -casi dobla la cantidad contenida en el trigo y cuadruplica la del maíz (el arroz no contiene este mineral)- y manganeso -sólo el trigo supera en este mineral a la quinoa mientras el arroz posee la mitad y el maíz la cuarta parte-. Además contiene pequeñas cantidades de cobre y de litio.
Por lo que respecta a la fibra supone el 6% del peso total del grano y es la que hace que la ingesta de quinoa favorezca el tránsito intestinal, regule los niveles de colesterol, estimule el desarrollo de flora bacteriana beneficiosa y ayude a prevenir el cáncer de colon.
En cuanto a los hidratos de carbono las semillas de quinoa contienen entre un 58 y un 68% de almidón y un 5% de azúcares -lo que la convierte en una fuente óptima de energía que se libera en el organismo de forma lenta por su importante cantidad de fibra-. La grasa en cambio oscila sólo entre el 4 y el 9% siendo básicamente ácido linoleico (omega 6), ácido graso poliinsaturado de amplios efectos biológicos positivos para la salud.
También cabe destacar que la quinoa contiene daidzeína y cenisteína, dos fitoestrógenos que ayudan a prevenir la osteoporosis y muchas de las alteraciones orgánicas y funcionales ocasionadas por la falta de estrógenos durante la menopausia además de favorecer la adecuada actividad metabólica del organismo y la correcta circulación de la sangre.
Cabe agregar que la quinoa, como antes se adelantó, no contiene gluten por lo que pueden tomarla incluso los celiacos, las personas que sufren problemas intestinales y los bebés.
Ahora bien, la verdad es que si por algo destaca la quinoa es por su riqueza proteica, especialmente en aminoácidos esenciales. Lo explicamos.

PROTEÍNAS DE ALTO VALOR BIOLÓGICO

Entre el 16 y el 20% del peso de una semilla de quinoa lo constituyen proteínas de alto valor biológico, entre ellas todos los aminoácidos, incluidos los esenciales, es decir, los que el organismo es incapaz de fabricar y por tanto requiere ingerirlos con la alimentación. Y no olvidemos que los aminoácidos son los elementos que forman las proteínas (la unión de un pequeño número de aminoácidos da lugar a un péptido; si ese número es menor de diez se llama oligopéptido, si es superior a diez polipéptido y, finalmente, cuando el número de aminoácidos es superior a 50 se habla ya de proteína) y cumplen un papel fundamental dando forma a las células, tejidos y órganos y participando en todos los procesos biológicos.
En suma, constituyen “el fundamento mismo de la vida” como bien explicó en la sección de Medicina Ortomolecular de la revista José Ramón Llorente -Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular- al hablar de ellos en los números 56 y 57 (léalos en www.dsalud.com). Bueno, pues por ponerlo en cifras diremos que 100 gramos de quinoa contienen casi el quíntuple de lisina, más del doble de isoleucina, metionina, fenilalanina, treonina y valina, y cantidades muy superiores de leucina (todos ellos aminoácidos esenciales junto con el triptófano) en comparación con 100 gramos de trigo. Además supera a éste –en algunos casos por el triple- en las cantidades de histidina, arginina, alanina y glicina además de contener aminoácidos no presentes en el trigo como laprolina, elácido aspártico, elácido glutámico, lacisteína, la serina y la tirosina(todos ellos aminoácidos no esenciales).
Excepcional riqueza en aminoácidos que confiere a la quinoa propiedades terapéuticas muy interesantes. Y ello porque la biodisponibilidad de la lisina de la quinoa –el aminoácido esencial más abundante en sus semillas-, por ejemplo, es muy alta mientras en el trigo, el arroz, la avena, el mijo o el sésamo es notablemente más baja. Y hablamos de un aminoácido que mejora la función inmunitaria al colaborar en la formación de anticuerpos, favorece la función gástrica, colabora en la reparación celular, participa en el metabolismo de los ácidos grasos, ayuda al transporte y absorción del calcio e, incluso, parece retardar o impedir -junto con la vitamina C- las metástasis cancerosas, por mencionar sólo algunas de sus numerosas actividades terapéuticas.
En cuanto a la isoleucina, la leucina y la valina participan, juntos, en la producción de energía muscular, mejoran los trastornos neuromusculares, previenen el daño hepático y permiten mantener en equilibrio los niveles de azúcar en sangre, entre otras funciones. Por lo que respecta a la metionina se sabe que el hígado la utiliza para producir s-adenosi-metionina, una sustancia especialmente eficaz para tratar enfermedades hepáticas, depresión, osteoartritis, trastornos cerebrales, fibromialgia y fatiga crónica, entre otras dolencias. Además actúa como potente agente detoxificador que disminuye de forma considerable los niveles de metales pesados en el organismo y ejerce una importante protección frente a los radicales libres.
La quinoa también contiene cantidades interesantes de fenilalanina -un estimulante cerebral y elemento principal de los neurotransmisores que promueven el estado de alerta y el alivio del dolor y de la depresión, entre otras funciones-, de treonina –que interviene en las labores de desintoxicación del hígado, participa en la formación de colágeno y elastina, y facilita la absorción de otros nutrientes- y triptófano -precursor inmediato del neurotransmisor serotonina por lo que se utiliza con éxito en casos de depresión, estrés, ansiedad, insomnio y conducta compulsiva.
Por lo que respecta a los aminoácidos “no esenciales” la quinoa contiene más del triple de histidina que el trigo, sustancia que sí es en cambio esencial en el caso de los bebés ya que elorganismo no la puede sintetizar hasta que somos adultos por lo que es muy recomendable que los niños la adquieran mediante la alimentación, especialmente en épocas de crecimiento. Además tiene una acción ligeramente antiinflamatoria y participa en el sistema de respuesta inmunitaria.
La arginina, por su parte, también es considerada un aminoácido casi esencial en la infancia niñez y adolescencia ya que estimula la producción y liberación de la hormona de crecimiento además de mejorar la actividad del timo y de los linfocitos T, participar en el crecimiento y reparación muscular y ser un protector y detoxificador hepático.
En cuanto a la alanina es fuente de energía para músculos, cerebro y sistema nervioso y la glicina actúa como un neurotransmisor tranquilizante en el cerebro y como regulador de la función motora. Agregaremos que la prolina –aminoácido que no contienen otros cereales como el trigo- participa en la reparación de las articulaciones, es necesaria para la cicatrización de lesiones y úlceras, parece ser eficaz para tratar los casos de impotencia y frigidez, es protector cardiovascular y se utiliza junto a la lisina y la vitamina C para impedir o limitar las metástasis cancerosas.
Tampoco es común en los cereales corrientes el ácido aspártico –que mejora la función hepática y es indispensable para el mantenimiento del sistema cardiovascular-, el ácido glutámico –que participa en los procesos de producción de energía para el cerebro y en fenómenos tan importantes como el aprendizaje, la memorización y la plasticidad neuronal-, la cisteína -protector hepático al unirse a los metales pesados para favorecer su eliminación además de destruir radicales libres y potenciar el sistema inmune-, la serina -potente agente hidratante natural- y la tirosina –que tiene un importante efecto antiestrés y juega un papel fundamental en el alivio de la depresión y la ansiedad, entre otras funciones.


En fin, son tan numerosas las propiedades, actividades y funciones de los aminoácidos de los que la quinoa es una fuente alimentaria fundamental que remitimos al lector interesado en saber más acerca de ellos a los textos ya publicados en nuestras páginas con cuya lectura podrá hacerse una idea aún más clara de la importancia nutricional y medicinal de este peculiar “cereal” andino. Y es por esas propiedades precisamente por las que muchos expertos –especialmente los procedentes de territorios andinos en los que ya desde la época precolombina la quinoa se utiliza como remedio terapéutico además de como alimento- afirman que su ingesta habitual puede prevenir la osteoporosis, el cáncer y las enfermedades coronarias, estimular las funciones del hígado y contribuir a mantenerlo sano, remineralizar y reconstituir el organismo, mejorar el ánimo, favorecer el crecimiento de los niños, detoxificar el cuerpo, reducir los niveles de colesterol en sangre, ayudar al desarrollo de las células cerebrales, potenciar el sistema inmune, favorecer el peristaltismo intestinal y desarrollar la flora bacteriana benéfica además de ser antiinflamatoria, antioxidante, analgésica, cicatrizante y anticatarral, entre otras propiedades que recogemos en recuadro aparte.
En suma, dadas las bondades nutricionales y terapéuticas de la quinoa es fácil comprender por qué está considerada un alimento completo, nutritivo, saludable y muy recomendable, especialmente en el caso de bebés, niños, embarazadas, celiacos, mujeres que sufren la menopausia, ancianos y personas convalecientes pero también en el de los adolescentes, deportistas, vegetarianos, diabéticos, personas muy estresadas y demás adultos en general. Además es fácil de preparar, versátil en la cocina y muy apetitosa y digestiva. En suma, un alimento sumamente interesante que puede adquirirse en cualquier herbolario.

PRODUCTOS PELIGROSOS

La mayoría de las personas no son conscientes de ello pero todos los seres vivos del planeta estamos cada vez contaminados. Y es que existen en la actualidad más de 100.000 sustancias químicas que envenenan al aire, el agua y la tierra. Muchas de ellas cancerígenas. Es el caso de las radiaciones electromagnéticas -especialmente las generadas por las torres de alta tensión, centrales y transformadores de electricidad, antenas de telefonía y teléfonos móviles-, fármacos, aditivos alimentarios (colorantes, conservantes, antioxidantes, reguladores del PH, estabilizantes, emulsionantes, espesantes, gelificantes y edulcorantes), alimentos transgénicos, pesticidas, herbicidas, fungicidas, insecticidas, abonos químicos, estrógenos, anabolizantes esteroideos, clembuterol… La lista es, sencillamente, gigantesca. Empero, hay algunos alimentos y aditivos, productos de uso masivo y fármacos peligrosos que destacan notablemente y por eso les hemos dedicado amplios reportajes en la revista. Estos son los principales:

                                El estrés

El estrés es un problema tan mal conocido que la mayoría de los médicos ignora casi todo sobre él y sus consecuencias. De hecho suele ser tratado como una mera cuestión de cansancio excesivo que muchos galenos pretenden resolver con la recomendación de descansar, dormir más, tomarse unas vacaciones, reforzar el organismo con pastillas y recetar ansiolíticos. No parecen, pues, conocer lo que realmente significa el estrés. Y eso a pesar de que, en mayor o menor medida, cada vez afecta a mayor número de personas y son ya decenas de millones los que lo sufren en todo el mundo. Hablamos de un problema que hace bajar las defensas del sistema inmune, que compromete a todo el organismo en su conjunto y que puede llevar a quien lo sufre a contraer numerosas patologías distintas e, incluso, a la muerte.¿Y a qué se debe esa peligrosa situación? Pues básicamente a que casi todos vivimos por encima de nuestro ritmo vital y en una constante pugna con nuestros semejantes para conseguir satisfacciones meramente materiales que en realidad no nos satisfacen y terminan conduciéndonos a la frustración, el sufrimiento, la enfermedad y hasta la muerte.

El tabaco

El tabaco mata cada año a más de cuatro millones de personas en todo el mundo (60.000 de ellas en España) y a varios millones más los lleva a enfermar gravemente. La razón es sencilla: muchas de las sustancias que contiene –especialmente los cigarrillos- son venenosas. De hecho, el humo del tabaco contiene más de 4.700 componentes tóxicos conocidos de los que al menos 60 son demostrados carcinógenos. Otros de sus ingredientes son adictivos y se añaden únicamente para extinguir la voluntad del fumador y convertirle en un ser dependiente que consuma cada vez dosis superiores. No en vano según los expertos la capacidad de la nicotina para generar adicción es 5 veces superior a la de la heroína. La lista de los ingredientes que ya se conocen –aún se mantienen en secreto más de 600 componentes- es para poner los pelos de punta: monóxido de carbono, nitrosaminas, nitrosonornicotina, polonio 210, plomo, ácido butílico, ácido carbónico, ácido fénico, ácidos carboxílicos, acroleína, alcaloides, aldehídos volátiles, alquitranes, aminas, amoníaco, arsénico, benceno, benzofluorantano, benzopireno, butano, isótopos radiactivos, metales pesados, radón, sustancias nitrogenoides terpenoides,… entre otras muchas sustancias. A pesar de lo cual su comercialización es legal. Un sarcasmo.

ALIMENTOS A EVITAR

                 Los transgénicos

El 60% de los alimentos elaborados que consumimos en España contienen organismos genéticamente modificados; lo que coloquialmente se conoce como transgénicos. Así lo denunció en su día Greenpeace. Y ello a pesar de que numerosos colectivos vienen alertando desde hace años de los riesgos que pueden suponer tanto para el medio ambiente y la agricultura como para nuestra salud. Por ejemplo, provocando alergias de tratamiento y potenciales repercusiones aún desconocidas e impredecibles. También pueden hacer que algunas bacterias patógenas para el hombre se vuelvan resistentes a los antibióticos con las graves consecuencias que ello acarrearía. Y aunque los dos únicos transgénicos que de momento están autorizados en la Unión Europea para consumo humano y animal son el maíz y la soja –así como sus derivados- se encuentran ya en multitud de productos alimenticios de consumo habitual: desde las bolsas de patatas fritas y los platos preparados hasta la margarina, el chocolate, los aceites y la cerveza pasando por numerosos alimentos dietéticos e infantiles. Y sin que la inmensa mayoría de consumidores lo sepa y pueda decidir si quiere consumir o no alimentos transgénicos. Nuestra sugerencia es que deje de comprar todo alimento envasado que contenga maíz y soja -o sus harinas y aceites- y no especifique claramente que no son transgénicas. Especialmente si cae enfermo y no sabe la causa.

                       La leche

El ser humano es único en la naturaleza por múltiples razones destacando entre ellas el hecho de que se trata del único mamífero que ingiere leche procedente de otro animal pasado el periodo de lactancia. Y lo hace a pesar de saberse que la leche que produce cada mamífero es específica para su especie y que la naturaleza la ha hecho idónea para las necesidades de su cría y no para las de otra. Pero los humanos, en el convencimiento de que es sano seguir tomando leche de adultos, hemos alterado su naturaleza para poder mantenerla en condiciones adecuadas de consumo. Y, sin embargo, todo indica que la leche causa muchas enfermedades. De hecho el consumo de lácteos se ha asociado ya con la anemia ferropénica, la artritis reumatoidea, la osteoartritis, la osteoporosis, el asma, el autismo, las cataratas, la colitis ulcerosa, la diabetes tipo I, la enfermedad de Crohn, las patologíascoronarias, la esclerosis múltiple, el estreñimiento, la incontinencia urinaria, la migraña, las infecciones de oídos y garganta, la sinusitis, distintas reacciones alérgicas, la fatiga crónica, los trastornos del sueño, las úlceras pépticas, el sangrado gastrointestinal, el síndrome de mala absorción, las fístulas y fisuras anales, la acidosis láctica severa, el aumento del riesgo de preeclampsia en mujeres sensibles, la dificultad de aprendizaje en niños y algunos casos de infertilidad femenina, entre otras muchas dolencias. Y muchas de las personas que sufren esas dolencias provocadas por la leche -y sus derivados- ignoran que ésta es la causa, siguen tomándola y son tratadas con fármacos que no sólo no van a ayudarlas sino que probablemente les provoquen otros problemas que no tenían. La leche es responsable de tantas patologías –al menos para el 20% de la población- que muchas recuperarían la salud simplemente dejando de tomar lácteos. Sepa en cualquier caso que tales dolencias las provoca sobre todo la leche de vaca. Los productos de cabra, oveja y otros animales dan hoy muchos menos problemas. Añadiremos finalmente que la causa de todo lo dicho no está sólo en la intolerancia a la lactosa, problema del que hablamos en recuadro aparte.

La lactosa

La lactosa es un disacárido compuesto por galactosa y glucosa presente en las leches de casi todos los mamíferos que sólo puede digerirse mediante la acción de una enzima denominada lactasa. Cuando hay déficit de ella la lactosa no se desdobla y, como consecuencia, el intestino no la puede absorber. Y resulta que el cuerpo humano empieza a dejar de fabricar lactasa aproximadamente a los 3 años. A partir de entonces actúan las bacterias intestinales provocando su fermentación y generando ácido láctico, ácidos grasos de cadena corta, hidrógeno, anhídrido carbónico y metano pudiendo provocar flatulencia, diarrea líquida, dolores, espasmos, hinchazón abdominal, estreñimiento o vómitos. Es lo que se conoce como intolerancia a la lactosa que puede ser de origen genético o adquirido. Hoy se calcula que afecta a unos 4 millones de españoles y lo malo es que muchos no saben que la padecen porque la reacción no siempre es inmediata y porque no se han sometido a un test de intolerancia alimentaria que confirme que el origen de su malestar puede encontrarse en esa sustancia. Y, sin embargo, bastaría eliminar la leche de la dieta para que los síntomas desaparezcan.

El azúcar

El azúcar es una sustancia acidificante y oxidada que carece de elementos nutritivos –los pierde en su proceso de elaboración- y, por tanto, no es recomendable. Podemos permitirnos un consumo ocasional si nuestra salud es buena pero se debe ser muy prudente si nuestro estado no es óptimo. Porque nuestro organismo no está capacitado para metabolizarlo de forma constante y, por consiguiente, ingerir azúcar a diario es un factor de riesgo para la salud. De hecho expertos de la Universidad de Londres consideran el azúcar como la primera causa de infarto de miocardio, por encima de la ingesta de grasas. Otras investigaciones confirman la estrecha relación entre el azúcar refinado y la predisposición a la parálisis infantil, la irritación de las mucosas, la diabetes, la colagenosis, las úlceras estomacales, las caries, el estreñimiento, las enfermedades circulatorias, numerosos trastornos metabólicos, obesidad, ensanchamiento del hígado y de los riñones y menor densidad de los huesos, entre otras alteraciones. Y en el caso de los niños se sabe que puede provocar problemas en su desarrollo y crecimiento, fatiga, falta de memoria, miedo, nerviosismo, introversión, sueño prolongado, emociones incontroladas y falta de concentración. Agregaremos que tomar algo azucarado cuando en una comida se han ingerido grasas es nefasto para la salud. Tenga todo lo dicho en cuenta.

                       El gluten

La llamada enfermedad celiaca no es sino el conjunto de reacciones que provoca en el organismo el gluten, una proteína presente en el trigo, la cebada, el centeno y la avena cuya ingesta puede lesionar severamente la mucosa del intestino delgado provocando la destrucción de sus vellosidades y dando lugar a una mala absorción de los nutrientes de los alimentos. Se dice que la intolerancia es de origen genético pero parece desmentirlo que tales síntomas a veces no se manifiestan hasta edades muy avanzadas. De hecho casi siempre hay un detonante. Desde un elevado o continuo consumo de gluten a un embarazo o una infección viral. Y si bien el problema afecta a ambos sexos es dos veces más frecuente entre las mujeres. Los expertos calculan que 9 de cada 10 celiacos están sin diagnosticar porque mientras muchas personas intolerantes al gluten no presentan ningún síntoma otras padecen trastornos tan variados que resulta difícil establecer un cuadro sintomático preciso. Y sólo tiene un tratamiento: eliminar el gluten de la dieta. El problema es que, al igual que pasa con el azúcar y el maíz, son muchos los productos elaborados en los que hay gluten. Y aunque legalmente deben declararse muchas veces no es así. Incluso los alimentos especiales para celiacos son motivo de fraude.

La sal de mesa 

La sal es necesaria para la vida porque el sodio forma parte del líquido que baña las células pero su consumo excesivo es perjudicial para la salud porque su cantidad debe estar equilibrada en relación a los demás minerales, muy especialmente con el potasio. Además la llamada sal de mesa tiene muy poco que ver con la sal cristalina natural. La sal de mesa es cloruro sódico a la que en algunos casos se añade yodo y flúor y, por tanto, no es el tipo de sal que necesita el cuerpo. De hecho muchos científicos afirman que es veneno puro ya que sobrecarga el organismo y le lleva a enfermar. Por ponerlo en cifras diremos que al ser humano le bastan 0,2 gramos al día para cubrir sus necesidades de sal pero en Occidente el consumo medio diario está entre 12 y 20 gramos. Añádase a ello el hecho de que nuestro cuerpo sólo tiene capacidad para eliminar entre 5 y 7 gramos diarios de cloruro sódico y a nadie le extrañará que nuestros órganos estén sobrecargados y debilitados para prevenir diferentes dolencias. Sin embargo, la sal cristalina natural -tanto la que procede del mar como la de las montañas- sí contiene los 84 elementos que componen el cuerpo humano… en su proporción exacta. Abismal diferencia. Lo que no implica tampoco que pueda abusar de ella. Especialmente si toma usted poca fruta porque puede afectar la conocida e imprescindible bomba sodio-potasio.

SUSTANCIAS QUÍMICAS

                    El látex

Hoy día estamos en contacto con el látex desde la infancia. Está en chupetes, juguetes de goma, globos, caretas, telas, colchones, guantes domésticos… Hasta en las ventosas de los electrocardiógrafos, las mascarillas oxígeno, los fonendos de los médicos y los guantes de los cirujanos. Se calcula que más de 40.000 productos de uso cotidiano lo contienen. Y, sin embargo, no es una sustancia inocua ya que las proteínas que lo forman provocan importantes reacciones alérgicas en muchas personas.Los síntomas pueden comenzar por comezón, enrojecimiento, tos seca, estornudos, dificultad respiratoria e inflamación de garganta y mucosas. Y agudizarse hasta causar reacciones alérgicas severas con pérdida de conciencia e, incluso, la muerte. Además la reacción puede ser inmediata ya que se conocen casos de reacciones alérgicas graves sólo por hinchar globos en una fiesta infantil y se estima que de cada ocho accidentes ocurridos en quirófanos que se han saldado con paradas cardíacas de los enfermos uno de ellos se debe a la alergia al látex. Es fundamental también que los alérgicos al látex sepan que pueden tener reacciones cruzadas tras ingerir determinadas frutas, vegetales y hortalizas.

Los contaminantes químicos

Nuestro entorno ambiental está hoy tan contaminado que en general es muy insano. El número de xenobióticos (sustancias extrañas) presentes en medicamentos, pesticidas, químicos industriales, productos de limpieza e higiene, ropa, cosméticos, muebles, envases, juguetes, materiales de construcción, aditivos alimentarios y contaminantes ambientales conocidos es de unos 100.000. ¿Y cuál es el resultado de la exposición constante -incluso en dosis bajas- a esas sustancias? Escalofriantes. Hace apenas unos años un estudio realizado por la Mount Sinai School of Medicine (EEUU) analizó a 9 personas que no pertenecían a grupos de especial riesgo y encontró en ellas hasta 167 sustancias tóxicas de las que 76 son cancerígenas, 94 dañinas para el sistema nervioso y el cerebro, y 79 pueden provocar defectos de nacimiento o un desarrollo deficiente, entre otras cosas. Y lo más preocupante es que a día hoy aún se desconoce el impacto real sobre nuestra salud del 95% de esas sustancias químicas que forman parte de nuestro entorno cotidiano. Eso sí, cada vez es más evidente la responsabilidad de la contaminación química en el desarrollo y agravamiento de enfermedades. Por poner un ejemplo diremos que hoy la probabilidad de que un residente en Estados Unidos –uno de los países más contaminantes- desarrolle cáncer en algún momento de su vida es de un 50% en el hombre y de un 33% en las mujeres. Todo ello sin olvidar la contaminación electromagnética a la que nos referimos en otro apartado.

Los nitratos

Los nitratos llegan a nuestra mesa principalmente a través de las verduras y el agua o como conservantes de carnes curadas, embutidos, salchichas, cerveza, fiambres, bacon, foie-gras, leche, algunos quesos y conservas de pescados. Y aunque en sí mismos no son nocivos para la salud –se emplean como conservantes para protegernos de la acción de la toxina botulínica- su peligro reside en su transformación química en nitritos mediante un proceso conocido como nitrificación, algo que puede suceder bien durante la elaboración o almacenaje de los alimentos, bien en el interior del cuerpo humano por la intervención de precursores de la nitrificación. Así, por ejemplo, bajo condiciones específicas -como puede ser una gastritis- los nitratos reaccionan en el medio ácido del estómago con las aminas producidas por el metabolismo de los alimentos proteicos originando nitrosaminas que son potentes carcinógenos. Lo mismo que puede ocurrir cuando se mezcla café con leche. De ahí que los expertos coincidan casi unánimemente en señalar que lo razonable sea procurar evitar la formación previa de nitritos en los alimentos y contrarrestar las efectos negativos que producen controlando cuidadosamente la ingesta que hacemos de aquellos que los contienen.

El Glutamato Monosódico (E-621)

El Glutamato Monosódico (E-621) es un potenciador del sabor clasificado por la Unión Europea como aditivo alimentario que se agrega a alimentos salados preparados y procesados como productos congelados, mezclas de especias, sopas envasadas, aliños para ensaladas, productos a base de carne o pescado y, sobre todo, a una gran cantidad de aperitivos salados presentados en bolsas que son consumidas masivamente por los niños: patatas fritas, ganchitos, quicos, etc. Y su utilización por la industria alimentaria no se justifica porque ni hay necesidad manifiesta de emplearlo ni se ha demostrado que mejore la calidad de ningún alimento. Antes bien, existen evidencias científicas de que despierta en quienes lo consumen un hambre ansiosa que incrementa su voracidad hasta en un 40% al impedir el buen funcionamiento de los mecanismos inhibidores del apetito. Voracidad irrefrenable que, huelga decirlo, acaba conduciendo a problemas de sobrepeso, obesidad, diabetes, etc., que comprometen la salud de los más jóvenes. Además legalmente no se ha establecido cuál es el máximo de esta sustancia -a la que algunos denominan la nicotina de los alimentos- que se puede añadir a las comidas por lo que las cantidades utilizadas ni siquiera aparecen en los envases.

El Aspartamo (E-951)

El aspartamo es -tras la sacarina- el segundo edulcorante artificial más usado en el mundo y lo consumen habitualmente más de 200 millones de personas, bien directamente, bien como ingrediente de los más de 6.000 productos que lo contienen, entre los que se incluyen bebidas carbónicas -especialmente las denominadas light-, chocolates, chicles, caramelos, postres, yogures y productos farmacéuticos, entre otros. Para los organismos reguladores está demostrada su seguridad y, sin embargo, ex funcionarios de la propia FDA norteamericana -el primer organismo que dio su aprobación-, organizaciones de consumidores, médicos e investigadores independientes lo relacionan desde hace años con gran número de síntomas y patologías considerándolo un neurotóxico capaz de provocar, cuando se ingiere o acumula en cantidades importantes comportamientos agresivos, desorientación, hiperactividad, entumecimiento de las extremidades, pérdida de memoria, debilitamiento de la vista con pérdida de la percepción de profundidad, disfunciones hepáticas, oscilaciones severas de humor, degeneración neurológica y cáncer. De hecho un reciente estudio de laFundación Ramazzini para la Investigación y Prevención del Cáncer asegura que su consumo excesivo podría contribuir a la aparición de linfomas y leucemia, especialmente entre los más jóvenes.

Las amalgamas de mercurio

A mucha gente le mortifica aún acudir al dentista por el miedo al taladro pero mucho más fundado sería tenerlo por un motivo bien distinto: la intoxicación que puede provocar en nuestro cuerpo el mercurio que contienen las amalgamas con que algunos profesionales empastan todavía las piezas dentales. Intoxicación conocida por médicos y autoridades que hacen caso omiso de los cientos de estudios que demuestran su potencial peligro para la salud. Y eso que en muchos países están prohibidas desde hace tiempo porque se sabe que pueden ser causa de poca vitalidad, irritabilidad, problemas de coordinación, dolor de cabeza, mareos, temblores, molestias intestinales, pérdida de memoria, insomnio, pérdida de apetito, debilidad muscular, dolor de espalda, alergias, nerviosismo, depresión, sistema inmune debilitado, anemia… Es más, hay estudios que demuestran cómo personas con enfermedades graves mejoraron cuando se les sustituyó la amalgama por otros materiales. Incluidas personas con esclerosis múltiple, poliartritis reumatoide e, incluso, algunas leucemias infantiles.

FÁRMACOS

                           Los antidepresivos

Cada vez más personas recurren a los antidepresivos como “solución” a sus problemas mentales y/o emocionales. Los más utilizados hoy son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) e incluyen la fluoxetina -el conocido Prozac- la sertralina, el citalopram, la fluvoxamina y el escitalopram. Y aunque estas personas aseguren sentirse mejor tras tomar psicofármacos lo cierto es que quienes los consumen, los van a consumir o -lo que aún es más grave- están dispuestos a que los tomen niños y adolescentes para “solucionar” sus problemas deberían ser conscientes de algo indiscutible: ningún antidepresivo es inocuo. De hecho su larga lista de efectos secundarios graves causaría espanto sin más si no fuera por el “aval” que reciben de tantos psiquiatras y médicos de cabecera. Porque no hablamos sólo de efectos como malestar estomacal, mareos y subidas de tensión además de problemas de insomnio y alteraciones que impiden la conducción sino incluso de inestabilidad emocional, hostilidad, agresividad, ideas suicidas o intentos de suicidio, acatisia -incremento de la inquietud-, despersonalización o agravamiento de la depresión, entre otros… Pudiendo en ocasiones tener lugar cualquiera de esos efectos ¡varias semanas después de iniciado el tratamiento e, incluso, tras su retirada!

Rubifeny Concerta (Metilfedinato)

Es cada vez mayor el número de niños y adolescentes diagnosticados de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) que son tratados farmacológicamente con Metilfenidato, principio que en España se comercializa como Rubifen y Concerta. Lo que muchos padres ignoran es que la propia existencia del TDAH es cuestionable ya que es una “dolencia” sin causa específica conocida. Se trata de un síndrome, es decir, de un conjunto de síntomas -lo que implica una valoración subjetiva por parte del profesional- al que se ha dado injustificadamente categoría de enfermedad. De hecho hay científicos que ni siquiera la consideran una enfermedad y creen injustificada la medicación que se les da a estos niños. Porque lo que tampoco se les dice a los padres es que el Metilfenidato es una potente droga controlada en Estados Unidos por la DEA –la agencia antidroga- que la cataloga como la antesala del consumo de otras drogas. Además no se les cuenta que hay alertas internacionales contra estos medicamentos avisando de que causan adicción e incitan a comportamientos suicidas. Tampoco se conocen sus efectos a largo plazo y hay expertos que afirman que este fármaco podría conducir a quienes lo toman a la senda de la cocaína pediátrica, al deterioro físico y mental irreversible o, sencillamente, a la muerte.

El VIOXX

El de los antiinflamatorios es, en la actualidad, uno de los negocios más rentables… y uno de los que más deja al descubierto la falta de ética de buena parte de las multinacionales farmacéuticas. Baste mencionar el ejemplo de los antiinflamatorios COX2 o superaspirinas que surgieron como alternativa a los antiinflamatorios no esteroideos tradicionales porque presuntamente carecían de sus efectos negativos y no provocaban complicaciones hemorrágicas gastrointestinales cuando la verdad es que no sólo ocasionan gravísimos efectos secundarios –entre ellos el aumento del riesgo de problemas cardiovasculares- sino que producen sangrado gastrointestinal. Algo que se sabía ya en el 2000 aunque no se retiró del mercado hasta varios años después. Pues bien, el escándalo del fármaco Vioxx –otro antiinflamatorio de similares características- comercializado por Merck Sharp & Dohme y retirado del mercado por haber causado miles de muertes- debería llevar a plantearse a las autoridades si se justifican los peligrosos medicamentos que se indican para combatir las inflamaciones cuando una alimentación adecuada bastaría para evitarlas.

El AGREAL

Hace algo más de un año se dictó la primera sentencia en nuestro país sobre el Agreal, fármaco que desde 1983 se ha estado recetando en España para el “tratamiento” de los sofocos y otras manifestaciones psicofuncionales de la menopausia y que Sanidad y Consumo no retiró hasta junio del 2005 -¡después de 22 años de comercialización!- a pesar de los graves efectos secundarios denunciados en todo el mundo. El Juzgado de Primera Instancia nº 12 de Barcelona reconoció que este medicamento puede provocar trastornos extrapiramidales y crear adicción además de admitir que la información del prospecto era defectuosa. Es más, los datos que Sanofi Aventis -el laboratorio fabricante- proporcionaba en el prospecto español del Agreal no recogían muchos de los potenciales efectos secundarios negativos que sí se detallaban en los prospectos de otros países. Establecida la responsabilidad y reconocidos los daños lo que no se comprende son las exiguas indemnizaciones decididas. ¿Cómo puede la jueza valorar una vida destrozada por un fármaco en menos de 7.000 euros… después de reconocer la relación entre su consumoy el padecimiento que llevó al suicidio a una persona?

ZYPREXA

Zyprexaes un antipsicótico aprobado en 1996 por la FDA norteamericana sólo para tratar a personas adultas que padecieran esquizofrenia y episodios maniáticos producto de un desorden bipolar. Sin embargo, los documentos que se han ido conociendo en los últimos años -sobre todo los publicados por el New York Times hace ahora un año- indican que los laboratorios Lilly –fabricantes de Zyprexa- no sólo ocultaron los graves efectos adversos que su consumo producía sino que a pesar de conocerlos se lanzaron a una gran campaña de marketing destinada a conseguir que los médicos prescribieran el medicamento para otras patologías para las que nunca fue aprobado. Estas prácticas irregulares le han costado hasta el momento cerca de mil doscientos millones de euros en acuerdos fuera de los tribunales. Mejor pagar que afrontar pleitos. Es lo que ha debido pensar el laboratorio ante la perspectiva de tener que lidiar con miles de demandas por los graves efectos secundarios que se han asociado con su consumo: desarrollo de pancreatitis, aumento del riesgo de ictus, empeoramiento del Alzheimer, cetoacidosis, hiperglicemia, ganancia de peso, coma diabético, síndrome maligno neuroléptico y disquinesia tardía, entre otras. Además, se sospecha que este fármaco pude haberle provocado la muerte a decenas de personas en todo el mundo.

http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=294
http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=218
http://www.dolcarevolucio.cat/es/las-plantas
http://www.mind-surf.net/dfir/#medicina
http://es.wikipedia.org/wiki/Manihot_esculenta
http://www.botanical-online.com/propiedadesmandioca.htm
http://infoceliaco.com/investigacion/investigacion/292-desarrollan-en-mexico-un-nuevo-alimento-para-celiacos-a-base-de-mandioca-y-harina-de-maiz
http://www.celiacos.com/2008/08/11/harina-y-fecula-de-mandioca-aptas-para-celiacos/

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