Planta anual de porte rastrero, que raramente supera los 15 o 20 cm de altura y los 30 o 40 de diámetro; posee tallos y hojas carnosas. Tras la germinación, hacia finales de la primavera o principios del verano, emite un tallo que se ramifica en los primeros centímetros sobre el suelo, generando numerosas ramas horizontales, crasas, de color rojizo. A largo de los tallos se disponen las hojas, pequeñas y de aspecto espatulado, densamente imbricadas. La planta florece en verano, produciendo abundantes flores amarillentas. El fruto, pequeño y con forma de cápsula, contiene numerosas semillas negras, fáciles de dispersar.

La verdolaga es una planta nitrófila, esto es, colonizadora de suelos con abundancia de nitratos, nitritos y amoniaco, resultantes de la alta frecuentación del hombre o el ganado; dentro de estos hábitats, prefiere los que están sometidos a riego o humectación regular, tales como linderos de huertas, cunetas, e incluso el adoquinado urbano.

 De distribución cosmopolita, la verdolaga, está actualmente expandida en las zonas de clima cálido de todo el planeta; algunos expertos opinan que podría tratarse de una especie de origen americano, que llegó a Europa, África y Asia en tiempos precolombinos, transportándose sus semillas por la fauna silvestre o incluso por expediciones humanas.

  La verdolaga es una especie utilizada durante más de cuatro mil años como verdura, y cuyo uso se abandonó de modo reciente en Europa, durante los últimos 2 o 3 siglos; su fina textura permitía consumirla tanto cocinada como en crudo, formando parte de las ensaladas. Como otras muchas antiguas especies de verduras, el abandono de su cultivo revirtió en su utilización como forraje, siendo especialmente apreciada para la alimentación del conejo doméstico. Además la verdolaga posee virtudes medicinales, destacando sus propiedades para reducir irritaciones internas –p.ej., de las vías urinarias-, bastando para ello el consumo directo de la planta.

 

Durante siglos, las culturas europeas, asiáticas y africanas seleccionaron plantas menos amargas, más elevadas y fáciles de recolectar, y con hojas más grandes, que corresponden a la variedad sativa. Así, en las fértiles vegas de Al-Andalus se cultivaban verdolagas de tallos rectos, que alcanzaban 40 o 50 cm de altura, y cuyas hojas y tallos formaban parte de numerosos platos tradicionales, consumiéndose crudas, guisadas o encurtidas. Tras el abandono de los cultivos, a partir de los siglos XVI y XVII, toda esta riqueza se perdió en toda Europa Occidental, aunque aún parecen conservarse algunas formas selectas de esta variedad en las huertas de los países que rodean el desierto del Sáhara.
 
Además de ser un buen laxante, esta hierba se puede comer -como cualquier verdura- cruda o cocida, y su consumo está recomendado pues es un alimento muy saludable. En uso tópico también tiene algunas propiedades, como por ejemplo en gingivitis, forúnculos y abscesos, conjuntivitis y heridas.
 

Hierba cruda. Como si se tratara de cualquier verdura conocida. Se puede aliñar a gusto o experimentar cualquier exquisito plato; con ello nos beneficiaremos de sus virtudes medicinales al tiempo que disfrutaremos de un delicioso plato. Solo existe una recomendación: lavar cuidadosamente las hojas.

Infusión. Se prepara a razón de una cucharada de la planta fresca en una taza de agua hirviendo. Se toman unas 3 tazas al día, repartidas en las principales comidas.

Uso externo. Se prepara una infusión más concentrada que la anterior y se aplica de forma tópica sobre heridas, forúnculos, abscesos, etc.

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